martes, 1 de septiembre de 2015

Me asaltaron en plena clase de inglés: Inclub by INGLESCO


"Buenas tardes, vinimos a asaltarlos. No queremos matarlos ni secuestrarlos, por eso van a tener que cooperar para que nuestro operativo salga bien", dijo el hombre dientón —cuya camisa estaba a punto de dar un botonazo debido a su abultada panza—, que entró al salón justo a la mitad de la clase de inglés.

Hace unas semanas me ofrecieron un trabajo como colaboradora de la ONU. Me iré a África y uno de los requisitos es que tengo que llegar con un inglés pasado de lanza, o sea que esas confusiones que a veces tengo cuando digo el pasado en futuro y el futuro en presente no son aceptables. Tampoco puedo darme el lujo de hablar con esa pronunciación onda Salma Hayek que luego me cargo. En fin, el punto es que me tengo que lucir si quiero seguir viajando por el mundo con estos cuates. Por eso decidí meterme a clases de inglés a unas cuadras de mi casa.

La escuela está en Benjamin Franklin, esa línea fronteriza entre la Condesa y la Escandón, en la delegación Cuauhtémoc, del Distrito Federal. Se llama Inclub by INGLESCOEl dueño de la escuela, un tipo de León Guanajuato como mi rey new rich, en un arranque de creatividad, decidió que los salones de clases serían temáticos. Hay uno que se llama Rockstar y tiene guitarras, cassettes y micrófonos pegados en la pared. Otro se llama New York y, como podrán imaginar, tiene a la Estatua de la Libertad en distintas versiones. El salón Tíbet, dizque el más zen, tiene cuadros con budas, sillones a nivel de piso y el pizarrón tiene un marco de piedritas de río, de esas que usan los que creen en el feng shui.

El jueves 6 de agosto tuve clase a las 4:30 de la tarde en el Tíbet. Sólo éramos cuatro alumnos: Una chica que me cae gorda porque trabaja para Peña Nieto y lo ama (siempre nos peleamos en inglés por asuntos de política), un nerd que habla como ruco de 70 años y se sabe todas las reglas gramaticales, y que además siempre me ve con cara de asombro porque un día hablé de hongos alucinógenos en la clase y se le hizo “muy loco”; y otro tipo que en mi vida había visto: 18 años, muy nalgón, de esos hombres que tienen como cadera de mujer, lleno de barritos de puberto y con una revista sobre videojuegos en la mano. Cuando vi el cuadrito completo pensé irónicamente: “uta, hoy se va a poner bueno”. Y madres, sí que se puso.

"Hoy vamos a jugar Jeopardy para practicar vocabulario", dijo nuestro maestro —originario de Jersey— en un intento de hacer una dinámica distinta. Hizo dos equipos. A mí me tocó con el puberto adicto a los videojuegos y al nerd y a la Peña Nieta en otro.

Soy la mujer menos competitiva del mundo cuando se trata de juegos escolares. Me vale perder. En cambio, parecía que la vida de mi compañero de equipo dependía de la victoria. Es el típico teto que reclama puntos y reglas del juego. Lo estaba odiando, sobre todo cuando sacó su revista de videojuegos, rompió el empaque de plástico, la olió y dijo: “Amo este olor, vivo por los videojuegos”. Además, no le bastó con lucirse con la fregada revista, se atrevió a nombrar a nuestro equipo Los Illuminati, wtf.

Justo cuando estábamos jugando, entró un hombre dientón vestido como oficinista: camisa amarilla de rayas, pantalones caqui y zapatos de pico. Muy parecido a Nelson Muntz de los Simpsons…

El líder hizo pública su intención de asaltarnos —por supuesto, sin secuestrarnos o matarnos—, aclaró.  Yo no pude hacer más que mirarlo de los pies a la cabeza pensando: "¿Será cierto o no?". Nadie se espera que suceda algo así en plena clase y de día.
Su mano, justo a la altura del cinturón, sostenía una pistola medio descarapelada  que se veía bastante vieja, aunque real. En cuanto vi el arma entendí que realmente sí estaba sucediendo, no era mi imaginación. Mi compañero de equipo reaccionó diciendo: “Es broma obvio”. A lo que el asaltante respondió con un cachazo en la cabeza que le abrió una herida considerable: “qué broma ni qué nada pendejo”. La sangre saltó.

Mientras el puberto adicto a los videojuegos sangraba de la cabeza (cual Carrie en la escena del prom) las demás personas del salón empezaron a esconder sus cosas, yo los caché. En vez de pensar en su seguridad, su primera reacción fue proteger sus celulares. Es irónico cómo funciona nuestra escala de valores bajo estas circunstancias.

El maestro se pegó al pizarrón y le dijo al asaltante “tranquilo, tranquilo, te vamos a dar todo”, mientras escondía su mochila debajo de la mesa. La niña Peña Nieto comenzó a llorar, el ratero le quitó sus dos celulares, el personal y el de la oficina; en cuestión de segundos tenía el rimel corrido por toda la cara. Se veía muy dramática. El nerd me echó una mirada de complicidad como diciendo “estamos juntos en esto”.

Durante esos minutos el asaltante comenzó a enfurecer porque no estaba recibiendo lo esperado. Así que le pidió su celular a mi compañero de equipo aunque se estaba desangrando. El pobre puberto estaba tan asustado y tan lleno de sangre que era incapaz de reaccionar. Sólo temblaba como maraca y veía su sangre correr. De hecho tenía el celular en la mano, pero era tan fuerte el estado de shock en el que estaba que no podía darlo. Ante esta situación decidí sacar mi celular de la bolsa y dárselo al asaltante para tranquilizarlo. No quería que mi vida corriera ni el más mínimo riesgo.

A punta de pistola y después de agarrar algunas cosas de valor, el hombre panzón nos llevó al salon New York: “camínenle, camínenle, métanse a este salón con todos; cuidadito y hacen una pendejada. Uno de sus compañeros ya se está desangrando, así que más vale que nos dejen apurarnos o se les va a morir aquí mismo”. La escena era fuerte: señoras, chavitos y personal de la escuela se encontraban tirados en el piso amenazados de rodillas. Éramos unos veinte máximo. La administradora pegaba de gritos: “Mi laptop, mi laptop, ¡me costó 14 mil pesos, por favor no me la quiten!”. Era la que estaba reaccionando más loca. Sin más, me tiré al piso como todos, me hice bolita y me cubrí la cabeza por si se armaba una balacera. Hasta ése momento comencé a pensar lo peligrosa que era la situación. No me había caído el veinte: mi vida dependía de la reacción de otros veinte desconocidos que no sabía si alguno podía tener complejo de superhéroe o algo por el estilo. Los asaltantes hablaban entre ellos, eran tres; se decían "perro" de cariño. Su objetivo principal era la caja de pagos de la escuela. Pero lo que no sabían los muy pendejos es que ése día no era día de pago. Así que siguieron buscando salón por salón a ver qué más se encontraban.

Los salones tienen una pared de cancel de aluminio con vidrio. Lo que nos permitía, --aunque encerrados--, ver todo lo que sucedía afuera. No dejaron a nadie vigilándonos. Todas las víctimas comenzaron a conspirar y a decir estupideces: “Puta madre, mi celular nuevo”, “llamen a la policía, yo echo aguas”, “voy a salir, no permitiré que se lleven mi laptop”, “memoricen bien las caras de estos tipos” y hasta uno que otro Padre nuestro se escuchaba por ahí. Nadie se preocupó por el adolescente sangrando o porque no se armara una balacera entre policías y asaltantes. A mi me tenía aterrada que llamaran a la policía. Donde uno de los asaltantes entrara y cachara al güey que estaba hablando algo muy grave podría suceder. Pero no les importó y enviaron mensajes de texto pidiendo auxilio a un número que existe para reportar emergencias sin necesidad de hacer una llamada.

En este momento de mi vida ando en mi fase muy chamánica post ayahuasca, así que me dije a mi misma: “Vete a otro lugar, tu espíritu no está aquí, no permitas que te roben tu paz”. Cerré los ojos, repetí un mantra y me fui de ahí mentalmente en lo que algo sucedía. Por supuesto nadie se atrevía a salir y no estábamos seguros si la puerta estaba cerrada con llave.

Después de media hora aproximadamente de incertidumbre comenzamos a oír unos radios, pensamos que ya habían llegado más asaltantes. Pero no, era la policía entrando a la institución. Hubieran visto la escena que vi a través de las puertas de vidrio del salón: dos policías de no más de 1.60, gorditos, con trajes azul percudido, pistola en mano, caminando con cautela, haciéndole a la mamada protegiéndose de muro en muro, como si realmente supieran lo que estaban haciendo, dizque para dar con los delincuentes. Obviamente los rateros ya se habían ido.

Los policías nos abrieron la puerta y preguntaron si había alguien herido. Hasta ése momento todos recordamos al niño sangrante. Entre varios lo cargaron y lo sacaron de ahí.  
Salimos del salón y unos comenzaron a llorar, otros compartían puntos de vista. Yo fui a ver si mi bolsa estaba por ahí o se la habían llevado los rateros, --gracias a quién sabe qué dios, la encontré, no se la llevaron--. Solo me quitaron el celular que yo les di. Después de tal situación lo único que quería era irme a mi casa. Estaba muy malviajada, era la cuarta vez que me asaltaban en un periodo de tres años.

Después de que los policías realizaran sus investigaciones todos los afectados tenían un bolillo gigante en mano. El dueño tuvo "la amabilidad" de darnos panes para que no nos diera diabetes, según él. Esa fue su forma de resolver el asunto...
Yo al día de hoy considero que mi seguridad dentro de sus instalaciones era su responsabilidad y que él es culpable por todo lo sucedido. Por no invertir en un sistema de protección antiasaltos. 

El niño descalabrado se fue en una ambulancia. Sé que sobrevivió. Aunque su revista de videojuegos se quedó tirada en el piso llena de sangre. Yo no les acepté el bolillo y estoy exigiendo el reembolso de mi inscripción. Duré sólo un mes en sus clases. Sus maestros son malísimos, más de cuatro tienen un inglés lamentable y los "horarios flexibles" que ofrecen no existen. Mi nivel, el cuarto, siempre estuvo disponible a las 4:30 de la tarde. Un horario imposible de acomodar si trabajas. Creo que por obligación moral deberían devolverme mi dinero. No les estoy cobrando lo que me robaron ni el trauma que sufrí, que ya es bastante.

Además, sé y me consta que la computadora de la contadora se la llevaron los asaltantes y quién sabe qué cantidad de información de todos los alumnos había ahí dentro. ¿Quién garantiza la privacidad de mi información? 

Al llegar a casa conté mi historia en un estatus de Facebook. Sin afán de chisme, solo de manera informativa y para que mis más cercanos supieran que estaba sin celular. Como respuesta recibí más de 60 mensajes privados de amigos y conocidos que me trataban de confortar ante la terrible situación. Pero sus mensajes en vez de resultar un consuelo se convirtieron en un historial de robos en la ciudad de México que terminó por robarme la poca paz que me quedaba. Todos y cada uno de ellos me narraron anécdotas de delincuencia terribles: robos a casas, cuchillos en el metro Chapultepec, asaltos en plena conferencia de prensa en Soma, secuestros expres, extorciones telefónicas, robos de autopartes, intentos de abusos sexuales por parte de las autoridades, robos masivos de celulares en conciertos, coches nuevos que son robados saliendo de la agencia, etc, etc etc.

Según el periódico El Universal la delegación Cuauhtémoc concentra la mayor tasa delictiva del DF. Osea que vivir en "la Condechi" ya no te salva de nada, por lo contrario. 

Así las cosas de terribles en la ciudad. Ahora el dilema es irse o quedarse…

Texto para Vice México ----> aquí el link y el texto original http://www.vice.com/es_mx/read/me-asaltaron-en-plena-clase-de-ingles


Objeto de deseo: ¡Viva Milkbbi!

Hay un chavito americano que se llama Justin Wallis alias Milkbbi. Es un ilustrador maravilloso que vive en un mundo de sueños y cositas felices lleno de detalles y diversión. Comenzó haciendo dibujos de cosas de la vida cotidiana y los compartía vía Facebook, hasta que se empezó a hacer famoso y construyó su propia tienda online para que sus dibujos se convirtieran en objetos mágicos para los fanáticos de la onda cute.

En su sitio no solo encontrarás imágenes adorables de personajes, tamagochis, aliens, píldoras con carita, flores, corazones y munditos. También realiza unos gifs padrísimos que puedes compartir en tu Tumblr para que tu página se vea muy cool.

Los precios son accesibles, no es un manchado. A mi lo que más me gusta de él son sus playeras, los estuches para lápices con forma de celular y las planillas de estampitas.
No me extrañaría que después de ver su página acabes tatuándote alguno de sus dibujos.

  



Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Superposiciones: Arte latinoamericano en colecciones mexicanas

¿De dónde parte la idea inicial para comenzar una colección de arte?, ¿qué determina la vinculación de una pieza con la otra? Y ¿quién dice que una obra está hablando del mismo tema que la otra? Aunque el curador juegue un papel primordial en el desarrollo de esta situación, los criterios artísticos personales del coleccionista son, a final de cuentas, los que escriben la historia de un acervo artístico privado.

Esta exposición juega con una visión bipolar: por un lado reúne a 12 artistas latinoamericanos con técnicas muy distintas para plasmar sus creaciones, pero vinculados por la época en la que se desarrolla su obra. Y por el otro, es la superposición de las cuatro colecciones de arte moderno más importantes, --ya sean públicas o privadas--, pero expuestas en un mismo espacio. Las colecciones que se presentan son las del Museo Tamayo, Museo de Arte Moderno, FEMSA y Colección Pérez Simón.

Durante el recorrido te podrás dar cuenta como la fama de un artista plástico depende del ojo de un coleccionista, o de la buena crítica de los involucrados en el mundo del arte. Hay piezas maravillosas y otras cuantas que no entiendes cómo llegaron-lograron estar ahí. El ojo clínico de quien tiene el dinero es lo que determina, de fondo y realmente, quién es bueno y quién es malo para hacer arte moderno. Seamos honestos. La vida bohemia es una moneda en el aire y habrá quien entre y habrá quienes no.

Me gusta que al fin se muestre el arte moderno, que ya está muy visto, desde otro enfoque; que permitan discutir y entender el arte latinoamericano desde otra perspectiva.
La curaduría corrió a cargo de James Oles y los artistas que participan son: Marcelo Bonevardi (Argentina), Claudio Bravo (Chile), Sergio de Camargo (Brasil), Arcangelo Ianelli (Brasil), Wifredo Lam (Cuba), Julio Le Parc (Argentina),Roberto Matta (Chile), Armando Morales (Nicaragua), Rogelio Polesello (Argentina), Omar Rayo (Colombia), Jesús Rafael Soto (Venezuela) y Joaquín Torres-García (Uruguay).

Hasta el 4 de octubre de 2015.

Museo Tamayo.




Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Objeto de deseo: mascadas Centinelle

Cuando hablamos de mascadas el rey y señor es Hermes, durante años ha hecho las creaciones más hermosas en seda para vestir el cuello de las señoras millonarias. La buena noticia es que esos diseños caros e inalcanzables han inspirado a nuevos creadores accesibles y han dado frutos en el mundo alternativo proponiendo una nueva versión en mascadas.

Centinelle es una marca mexicana de mascadas para jóvenes con mucho estilo. No cualquiera sabe cómo usar y combinar un buen pedazo de tela decorado…
En su página puedes encontrar desde un diseño hecho con hongos y venados, hasta otro que involucra naves espaciales y gatos voladores. Me encantó por locochona. Además investigué y me di cuenta de que Cristina, la dueña, dibuja a mano cada uno de los prints que verás en sus telas. Todo el diseño es parte de su imaginación. Le gusta formar nuevos mundos coloridos, místicos y tiernos.  

Todas las mascadas son 100% seda y miden 90x90 centímetros. Cuestan 98 dólares, que para como está el dólar deben de ser unos 1700 pesos.

Visiten su página: http://centinelle.comhttp://centinelle.com



Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

El ideal infinitamente variable de lo popular

No hay otro artista en el mundo del arte contemporáneo más auténtico que Deller. Tiene todas las cualidades que un ser libre puede poseer: es fiestero, no se toma enserio su papel de artista, improvisa, se burla de lo irónica que es la sociedad y sus temas de interés vinculan la escena raver, gay y punk; todo lo contracultural le interesa.

En esta exposición divertidísima montada para el Muac podrán ver, al fin, algo de arte que valga la pena y no la típica muestra aburrida que solo consiste en un cuarto vacío y una hoja de papel en blanco al final de ella. Esta muestra está dividida por distintas situaciones, videos, escenarios y hasta un performance en vivo (no videado).

En los videos Jeremy Deller se deja ver como un hombre que absorbe con naturalidad la cotidianidad para convertirla en todo un suceso artístico. Adora la naturaleza, así como también todo lo artificial de lo popular y creado. Sus performance callejeros sacan de la cotidianidad a muchos de los pequeños pueblos europeos para divertirlos y mostrarles una nueva visión sobre la naturaleza.

Su forma de acción es por medio de movimientos colectivos que surgen al interior de la esfera artística underground. Tiene una crítica fuerte para los medios de producción artística y el cerrado círculo del arte. No le interesa pertenecer ni simpatizar con, y eso es lo que lo ha hecho un gran artista.

Mi pieza favorita fue “Tantas maneras de hacerte daño (Vida y obra de Adrian Street), 2010”. En ella retrata la vida de un luchador profesional travesti, quien proviene de una familia de mineros de carbón. Un personajazo. La pieza consta de un video en el que se puede ver a Adrian en el ring haciendo de las suyas, toqueteando a los demás luchadores para poner a prueba su homofobia y su resistencia al contacto entre hombre y hombre. Además se acompaña de una pintura gigante del luchador junto con una pirámide y un hombre azteca.

Vale muchísimo la pena visitar el Muac ahorita que tiene esta exposición. Es llevadera, fotografiable y divertida. Muy actual. Me parece que será recordada en la historia de las mejores que ha habido en este recinto.

Hasta el 7 de febrero de 2016.





Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Textos sobre lo mejor de Asia para la revista Gentleman

En la edición del mes de julio publiqué lo mejor de Asia en Gentleman México. Los lugares de lujo imperdibles en el continente más exótico y enigmático de todos. Por favor cómprenla y no se pierdan estas recomendaciones. 






Top 10: características de un paranoico


¿Cuánto porcentaje de la población te gusta que viva rodeado de paranoias? Si le das check a todas es hora de cambiar de mentalidad.

1- Crees que la mitad de los estatus de Facebook son indirectas para ti
Lees el timeline y cosa por cosa que va saliendo crees que te está hablando directamente a ti. Entiende una cosa: si tu te quieres poner el saco, ése no es asunto ni responsabilidad de nadie más. Usa las redes sociales para divertirte. Cambia el switch.

2- Todo lo que comes piensas que te hará daño
No sé por qué, pero la gente paranoica siempre se enferma sin explicación alguna.  Comen algo en la calle y se encierran una semana en el baño. Toman mucho alcohol y les da una cruda de un mes. Como diría mi abuelita: hasta lo que no comen les hace daño.

3- Experimentar cosas nuevas te da pánico: “no vaya a pasar algo malo”
Eso de probar nuevas técnicas para explorar tu ser, tu espíritu o tu mente es algo a lo que le tienes terror. La psicodelia, las plantas mágicas y las drogas no son lo tuyo. Perder el control y que alguien más se encargue de ti es algo que jamás has sabido delegar.

4- Siempre hay una persona que te observa
Jamás estás contento del todo con tu imagen o con las cosas que dices, así que tus inseguridades se las achacas a alguien más. Juras que esa persona te observa y te rechaza durante toda la noche, aunque lo más seguro es que ni te esté viendo.

5- Si no te invitan a una fiesta es porque todos están en tu contra
Hay veces que las personas solo quieren compartir su noche con ciertos amigos y eso no quiere decir ni que te odien ni que estén en tu contra. Aprende que no siempre serás requerido y que eso no significa nada. Deja tus paranoias a un lado.

6- Hay planes a los que no vas por el riesgo que conllevan
Te invitan a una fiesta loca en un barrio medio peligroso, o te invitan un fin de semana a un pueblo cercano al DF y dices que no. No te late hacer nada que conlleve un esfuerzo extra o que ponga en peligro tu regreso a casa. Siempre piensas que algo malo puede pasarte.

7- Caminas volteando hacia atrás todo el tiempo
Sé que esta ciudad amerita esos grados de paranoia, pero tu exageras. Así sea de día, en la zona más segura de la ciudad y vayas acompañada de cinco personas, tú vas volteando hacia todos lados. Sientes que el peligro te persigue.

8- En tu vida no hay espacio para la improvisación
Como la improvisación implica una gama amplia de posibilidades que se salen de tu control, no es algo que disfrutes. Te gusta todo organizado, planeado y con horario. Salirte de tu área de confort te da terror. No sabes cómo actuar ante esta situación.

9- Mandas mensajes extraños de texto suponiendo cosas
Antes de que alguien te reclame algo o te expresen su enojo, tú te adelantas y envías una larga historia explicando motivos, razones y hasta metáforas. Cuando te das cuenta ésa persona no estaba ni siquiera molesta contigo. Tu ya te habías hecho mil historias que no existen en la mente.

10- En tus relaciones los celos son un factor constante
Parte de la paranoia es creer que tu pareja te está pintando los cuernos siempre. No eres capaz de confiar ni de creer. Vives pensando en lo negativo de cualquier situación, más no te detienes a analizar lo probable que es que todo sea positivo. Con paranoias es imposible confiar.


Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

lunes, 17 de agosto de 2015

Tengo algo que decir sobre Casa Virginia

El 7 de noviembre de 2013 en este mismo medio (periódico MásPorMás) publiqué una crítica a Casa Virginia a las pocas semanas de su apertura. Mi reseña fue dura y honesta: el restaurante no me sorprendió ni cumplió con mis expectativas. Así que durante años no volví a pararme por ahí. Etiqueté a la chef Mónica Patiño como alguien que repite fórmula una y otra vez. No logré percibirla como alguien novedosa y propositiva.

Casi dos años después, su publirelacionista me llamó por teléfono y me dijo: “queremos que vengas de nuevo a Casa Virginia y veas si mejoramos o empeoramos; nos arriesgamos a que nos destruyas de nuevo con tu crítica o que te retractes de lo antes dicho”.  Por supuesto acepté el reto. Me pareció un acto de valor importante por parte de la chef exponerse a mi opinión de manera pública nuevamente. Asumió las consecuencias de dicho ofrecimiento poniendo mi paladar a prueba. El resultado fue este:

Encontré encantadora la casa completa. Me parece que los espacios están muy bien pensados para todo tipo de situaciones. La barra del bar para una larga plática con coctel en mano. Las salas integradas y repartidas por todo el lugar por si hay lista de espera no tener que aguardar en una simple silla callejera. Y los distintos salones divididos entre ellos para una comida de fin de semana, con opción abierta para rentar un área completa y hacer un evento privado. Cada sección tiene lo suyo. Vi el lugar bastante evolucionado.

La carta de comida me pareció multifacética y considerada; tiene propuestas de temporada y platillos fijos. Encuentras desde unas tostadas deliciosas de aguacate y ceviche verde a precios muy razonables, hasta cortes de carne que requieren más de 24 horas de cocción y que rebasan los 400 pesos. Para comer rico aquí no necesitas gastarte una fortuna, pero si tienes oportunidad de gastar un poco más creo que vale muchísimo la pena probar sus especialidades. Yo comí el foie gras de hígado de ganso orgánico de libre pastoreo con compota de higos al balsámico y entré en trance: absolutamente delicioso. El puré de papa casero resultó una gran sorpresa, pues es la guarnición más sencilla de todas, pero la más inolvidable: está en su punto. También comí la sopa de alcachofa de Jerusalén, fue sutil, cremosa, aromática y misteriosa: no fue fácil descifrar sus ingredientes. La avellana se disfraza y da toques exóticos. Por último probé la crème brûlée de lavanda, que es por mucho, la más rica que haya probado. Ése toque floral le da un sentido poético a este postre inolvidable.

Casa Virginia resultó, paso por paso, platillo por platillo, una grata sorpresa en todos los sentidos. Sí mejoró, sí se transformó, sí cumplió con mis expectativas. El servicio es impecable. Así que me retracto de lo antes dicho. Mi reseña anterior se realizó a las dos semanas de apertura y comprendo que todo restaurante necesita por lo menos un mes para arrancar y funcionar a la perfección.

Ahora, con seguridad me atrevo a decir que Casa Virginia será de mis restaurantes favoritos. Mi percepción de Mónica Patiño ha cambiado. Admiro su trabajo y no olvido el tan agradable sabor de boca que dejó en mí. 

Vayan y corrobórenlo por ustedes mismos.




Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Top 10: señales claras de que eres un nuevo rico


Tu crees que nadie lo nota, pero estás equivocado, tus gustos, tus ideas y tus anécdotas te delatan.

1- Tus historias son anécdotas de gastos, no de experiencias
Regresas de un viaje y cuentas cuánto te costó cada cosa. Vas a un antro y en vez de contar lo bien que la pasaste, cuentas cuántos pomos compraste y cuánto fue de cuenta. Todas tus historias están vinculadas con el dinero. Qué flojera.

2- Tienes una televisión plana en cada área de tu casa
Esto es un común denominador en los nuevos ricos, creen que la opulencia va vinculada a la tecnología: “si tengo un buen de teles es que soy rico”. Así que hasta en el baño de tu casa hay una televisión para ver tus videos musicales de banda y reggaeton.

3- Lo primero que quieres saber de una persona es qué coche tiene
Crees que alguien con dinero lo primero que debe de hacer es comprarse una navezota. Pero no te has puesto a pensar que la inseguridad está tan heavy que la mejor decisión que podrías tomar es pasar desapercibido. Muchos millonarios no tienen ni coche. Tu tienes que tener tres para sentirte bien.

4- Toda tu ropa tiene algún logotipo
No tienes estilo y no vistes combinaciones sofisticadas, crees que estar a la moda es traer una camisa con un caballito, tenis de las marcas más caras y bolsas llenas de letreros. Jamás has hecho una creación interesante para definir realmente cuál es tu estilo. Tú, simplemente te llenas de logos para encajar.

5- En tu afán de decorar muy cool tu casa cometes errores garrafales
Gastas muchísimo dinero en decorar tu casa pero parece bar de al lado del Tec de Monterrey. Pones esténciles con frases célebres, tienes un Xbox empotrado en la pared con todos sus accesorios, sala de piel, alfombras con animal print y una que otra estatua con oro. Digamos que el buen gusto no es algo que se te dé.

6- Te olvidas de dónde vienes y quiénes son tus parientes
Tus orígenes te delatan por lo que prefieres ocultarlos y seguir fingiendo que naciste en cuna de oro. Es más, ya te has vuelto medio mitómano cuando se trata  de hablar de experiencias del pasado. Inventas cosas sobre tus padres que no son ciertas.

7- Tu filosofía de vida es: dentro de más gaste más exitoso soy
Tu teoría sobre lograr metas y para considerarte una persona exitosa van vinculadas siempre al dinero. Si fueras un rico normal, no un nuevo rico, ahorrarías en tonterías y estupideces innecesarias, pero no, tú eres el típico que tira el dinero para sentirse un fregón.

8- El destino que más frecuentas es Las Vegas
En vez de pensar en un viaje cultural, que te abra la mente, gastas tu dinero en destinos vacíos y sin historia. Lo mismo que te costaría recorrer Asia un mes te lo gastas en una semana en Las Vegas comprando champaña, rentando helicópteros y apostando en los casinos. No tienes esa visión mundial.

9- Tus fotos de perfil en Facebook siempre involucran dinero, coches o mujeres
Algo muy claro que caracteriza a los nuevos ricos es la necesidad de pertenecer; de demostrar que son capaces de tener mucho. Esto va vinculado a la inseguridad. Por lo que siempre vas a querer enseñar lo que tienes para recibir un valor ante los demás.


10- Te gusta hacer negocios que generen dinero, no importa si te apasionan o involucran tu lado creativo
Jamás te has detenido a analizar qué es lo que realmente te gusta, o si acaso tienes capacidades creativas. A ti lo que te gusta es hacer dinero, tengas que hacer lo que tengas que hacer. No sabes lo que es el arte ni la pasión. Tu eres una máquina de dinero.




Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Objeto de deseo: Vintage Elfant

Este domingo fui a la Lagunilla a comprar chácharas como de costumbre. Jamás salgo con ropa, porque lo que predomina en este mercado son los objetos de decoración y los muebles. Pero en esta ocasión, entre los miles de puestos que están en el pasillo principal, me encontré una joyita de la moda.

Se llama Vintage Elfant y es una tienda de ropa antigua increíble. No vende nada que no esté previamente restaurado, lavado y bien planchado. Tiene piezas de los años veinte hasta cosas muy noventeras. Su selección de vestidos no tiene abuela y también ofrece una que otra bolsa y pares de zapatos pasados de lanza.

Yo le compre como cinco cosas y le pedí un descuento; sin titubear me dio un súper precio. La dueña de este puesto sabe cómo vender. Lo hace muy bien. Trata increíble a su clientela.

Además, tiene una página de Facebook muy completa en la que publica sus nuevas adquisiciones. Si no quieres ir a la Lagunilla puedes pedir la ropa a domicilio y te la llevan hasta la comodidad de tu hogar. Vale muchísimo la pena. Yo ya soy su fan.


Agréguenla a Face: Vintage Elfant



Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Lorena Wolffer activista-artista en el MAM

Tal vez la lucha por los derechos de la mujer y las problemáticas de género les parezcan un tema anticuado. Pero en la época que Lorena comenzó a hacer su lucha-obra, el machismo y la desigualdad seguían estando muy arraigados. El maltrato y las injusticias eran el pan de cada día y no había quién levantara la voz. Las mujeres se callaban sus propios tormentos y podían vivir con ellos hasta el día de su muerte sin que nadie se enterara. A través del arte de Wolffer miles de mujeres durante 20 años han podido hablar, plasmar y compartir sus secretos vinculados con este tema.

Las intervenciones culturales en forma de performance y de encuestas han dejado visible a todo el público las denuncias de violencia psicológica, hasta la muerte de muchas mujeres. Se han vuelto un registro de la estupidez masculina enlazada al maltrato femenil.
Esta muestra demuestra las acciones realizadas por la artista en un periodo de 2007 a 2013 en la ciudad de México. Se juntan 13 proyectos que involucraron la participación de todas las afectadas  para convertirlo en la obra que se expone. Lo más importante es que la obra no solo se queda siendo una simple queja. Propone ejercicios alternativos para la sanación y extinción de este tipo de actos violentos.

Las sociedades contemporáneas no están exentas de estos monstruos destruye vidas, así que el arte contemporáneo debe hablar de ello.

Felicidades al MAM que está tomando un curso ecléctico con respecto a sus propuestas. Cada vez ofrecen más exposiciones inconexas entre sí. Están teniendo una buena variedad de temas interesantes.


Visiten. Hasta el 18 de octubre de 2015.


Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

martes, 11 de agosto de 2015

Top 10: desventajas de ser celoso


No es algo chistoso, no es algo justificable. Miles de personas en nuestro país viven sometidas por una relación celosa y poseída. Es hora de reflexionar qué tan insana es esta situación.

1- Las historias que te torturan solo existen en tu mente
Lo más loco de ser celoso es que es algo personal. Nadie puede convencerte de lo contrario, nadie puede sacarte de ahí a menos que tú quieras. Te autotorturas, eres una especie de masoquista. Reflexiona qué tan lejos puede llegar esto…

2- Te guste o no: nadie quiere a alguien así cerca
Si a una persona en su sano juicio le haces elegir entre una relación estable y libre de problemas, contra una acompañada de una persona poseída y maniaca ¿cuál crees que elegirá? No te hagas ilusiones falsas. Los celos no son algo atractivo.

3- Vives en un constante desgaste emocional
Quien dijo que la vida es como una montaña rusa, se refería a los altibajos naturales que la cotidianidad nos da. No se refería a lo antinatural que resulta ser un loco emocional y vivir en un constante ataque de celos, arrebatos y faltas de respeto. No te creas perfecto ni incorrompible. Ten humildad.

5- Estás perdiendo mucho tiempo
Valora cada minuto de tu vida, no desperdicies tu tiempo investigando la vida de personas que ni al caso. Deja de estar pegado al Facebook y a todas las redes sociales; muchas veces tergiversan la información. Fluye sin miedos. Aprende a creer.

6- Que estés encima de tu pareja no te garantiza nada
Podrías revisarle el celular todo el día, perseguirlo y tenerla incluso en cautiverio, y si tu pareja te quiere ser infiel lo hará. Eso no depende de ti ni de tus grados de militar gendarme. Aprende a soltar. Analiza si realmente crees en tu pareja o déjala.

7- Cada vez que armas un pleito por celos tu relación se desvanece
Lo más chistoso de la gente celosa es que de verdad creen que sus relaciones enfermizas durarán para siempre. Abre los ojos, nada malo y disfuncional dura para siempre. Tus pleitos desgastan todo lo que bueno que construyas. Sí o sí.

8- No le estás dando la importancia que debes a tu paz interior
Si no tienes calma, no tienes nada. Tus emociones, tus sueños y tu día a día está alterado por tus malas percepciones. Valora tu tranquilidad y vuelve a ella. No tiene caso estar paranoico.

9- Estás tan mal que te tienes que autojustificar
Obviamente tu autoestima está por los suelos como para que te veas involucrado en situaciones tan desgastantes como esta. Tus ataques de celos siempre tienen un pretexto o una explicación. La culpa no recae en ti. Sabes aventar el balón a los brazos del otro. ¡Qué flojera!

10- Perdonaste una infidelidad: es tu problema
Que tus ataques de celos no se vean respaldados por un perdón que tú decidiste conceder. O perdonas desde el fondo de tu corazón o no perdonas. Pero no puedes después de un cuerno vivir obsesionado con la infidelidad. Si lo cachaste con las manos en la masa mejor déjalo ir.


Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Ya llegaron “los modernos”

El arte moderno se desarrolló de manera importante en nuestro país. Es más, considero que ha sido la época más significativa para México en temas de arte. Los grandes pintores de nuestra historia, los ídolos de la pintura, surgieron en ése momento. Así que resulta interesante hacer una retrospectiva de estos genios que le dieron forma y nombre a la pintura con mensaje.
La exposición dará una perspectiva general del siglo XX con respecto al arte moderno. Son 150 obras de distintas colecciones privadas, algunas de ellas piezas que no se habían visto antes, acervo del Museo de Bellas Artes de Lyon, Francia y del Museo Nacional de Arte.
La curaduría está hecha con base en nueve núcleos temáticos, pero siempre tomando en cuenta las aportaciones estéticas que los movimientos artísticos de vanguardia dieron al arte moderno. Sin vanguardias no hubieran sido lo que fueron.
El mensaje de cada obra parte de las inquietudes individuales, pero al reunirse forman una conciencia colectiva que refleja las preocupaciones de esa época; nada lejano a lo que ocurre hoy en día.
Los artistas que podrás ver son: Pierre Bonnard, Albert Gleizes, George Braque, Pablo Picasso, Henri Matisse, Fernand Lèger, Pierre Soulages, Francis Bacon, junto a Saturnino Herrán, Ángel Zárraga, Gerardo Murillo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Germán Cueto, Frida Kahlo, Remedios Varo, Leonora Carrington, Roberto Montenegro, entre muchos otros.

No te pierdas esta muestra, estará hasta el 26 de febrero de 2016.
Museo Nacional de Arte.
Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)

Top 10: señales de que tu casa está hecha un desastre


Ya no tienes diez años, ya vives solo y es hora de que te hagas responsable. Tu casa no puede seguir pareciendo campo minado. Si le das check a todos qué oso.

1- En tu vida le pasas un trapo
A las casas hay que limpiarlas, ¿a poco crees que el polvo y la mugre se irá volando por sí sola?. Dale una buena barrida, quita ese cochambre y vacía los botes de basura. Deja de postergar lo inevitable cochinito.

2- Nunca sabes dónde están las cosas
No es que no encuentres una factura o un papel en específico, es que eres incapaz de encontrar hasta tus zapatos del tiradero que tienes. Nada tiene un lugar específico y jamás te has dado a la tarea de organizar cosa por cosa. Eres la típica persona que usa un calcetín de uno y otro de otro.

3- Esos brotes de humedad cohabitan contigo
Tus paredes tienen esas manchas de agua que las casas sin mantenimiento adquieren. Lo malo de esta situación es que sueltan un olor a humedad espantoso que se está impregnando en tu ropa y en todo tu hogar. ¿Estás en depre o por qué no haces nada al respecto?

4- ¿Tender la cama? ¿qué es eso?
Desde el día uno tu cama jamás ha sido tendida. Así como te despiertas y la dejas, así regresas y te acuestas. ¿Cambiar las sábanas?, eso es una tarea trimestral. Eres desordenado y flojo, admítelo.

5- Sigues teniendo cosas en cajas
Ya pasó más de un año desde que te mudaste y continúas teniendo cosas dentro de cajas. Tu sala se ve café y deprimente con todo ese cartón alrededor. Tienes la lana para comprar un mueble donde te quepan esas cosas, pero no lo compras. Te vale.

6- Tu mascota tiene la casa impregnada con su olor
Eres el tipo de persona que por ley no debería de tener una mascota: se te olvida comprarle comida, limpiar sus gracias, procurarla y hasta darle agua. De la higiene del animal ni se hable. Su olor es penoso y tu ni cuenta te das del asunto.

7- Jamás has pensado que las pequeñas cosas también requieren limpieza
A lo mejor y le das una limpiadita al piso y a la cocina, pero jamás has volteado para arriba y te has dado cuenta de que las lámparas, los libros, los cuadros y los demás objetos también acumulan mucho polvo y necesitan limpiarse. Enfoca tu energía un día en poner orden en ese nido de telarañas.

8- Ya aprendiste la técnica de “sáltalo y continúa con tu camino”
Así como se te caen las cosas, ahí se quedan. Hay ropa, bolsas, zapatos y basura por todos lados, así que aplicas los saltos olímpicos para esquivar los obstáculos y continuar con tu camino. No se sabe de qué color es tu alfombra de la cantidad de cosas que hay.

9- El panorama es parecido a una fotografía de después del huracán
No es que haya habido un terremoto, un huracán o una bomba nuclear, en tu casa las cosas están así por tu culpa, porque eres como un demonio de tasmania viviendo en un departamento. Tienes un lado muy animal, además de baja autoestima. La ciencia ha demostrado que quienes viven así es porque no se quieren.

10- En tu refrigerador hay una lata de cerveza y nada más
No solo eres desordenado en tu hogar, sino también con tu alimentación y estilo de vida. No te procuras, no te cocinas, no te tienes detalles. Si alguien te visita no tienes ni qué ofrecerles. Eres un completo desorden.


Texto para el periódico MásPorMás. Léanme ahí todos los martes y jueves ;)